jueves, 31 de mayo de 2018

Y el director para qué?

No existe nada más polémico en el arte dramático que el Director. Esa mítica figura de autoridad, más que de arte. Sin duda el más enfermo de la compañía, ese que requiere la mayor admiración, por encima de cualquier diva; ese que de pronto se quiere acostar con sus actrices y actores, según sea la preferencia. Ese ser enfermo, es el que dirige. Bien podría ser el loco del Tarot. Una carta a la que se teme y a la vez necesita. 
Durante la época de Stanislavsky, se creó esta figura de manera ya patente. Ese ruso, era un señor que a los actores, antes de los ensayos les hablaba de la filosofía del teatro, de la filosofía de la historia y de la filosofía del personaje; pura filosofía. Esa era la actividad más apreciada por los aristócratas de la época y el señor era hijo de un aristócrata. A este señor, que por lo regular no se analiza en contexto, sino se le rinde pleitesía y a veces desprecio, se le ocurrió algo increíble. Adaptó una serie de "secretos" iniciáticos con los cuales se iniciaba a los miembros de la logia a la que el asistía. Quería en escena personajes poderosos y seguros, o en su defecto, personajes, que carecieran de estas cualidades, tan apreciadas en aquella época. 

A finales del siglo XIX, la pequeña burguesía ansiaba hablar de filosofía. ¿Por qué? Pues porque en aquella época, aunque no se entendiera nada, hablar de Filosofía era sinónimo de estatus social. Asunto que no ha cambiado mucho, aunque ahora lo que se busca es estatus intelectual, muchas veces para ser reclutado en las filas de la burocracia cultural. 
La brutal necesidad de control sobre los demás, creó al director dictador. Figura emblemática del teatro actuado por masoquistas que requieren un torturador. Si alguien desea ser torturado, puede "intentarla" de actor y después buscar a un director torturador. En México se les dio presupuesto para sus caprichos, se les alabó y hasta veneró. 
¿Pero qué es lo que realmente hace un director?
Te lo digo en la próxima entrega.








sábado, 12 de mayo de 2018

El mundo mágico de Medardo Maza

Conozco a Medardo desde hace años. Me maravilla su capacidad de crear momentos fantásticos. Su personalidad dulce y a la vez irreverente, enmarcada por su sombrero, cautiva de inmediato. Me ha atrapado con sus relatos hablados, los que sabemos dónde inician, aunque no sabemos cuándo ni dónde terminarán.  

Al empezar a leer su relato Hadas en Chapultepec, una obra galardonada. Sin que yo le decida, gracias a tantos momentos que he compartido con Maza, aunque la leo, empiezo a escuchar la historia en boca del autor. Así es la mente.

Al inicio del libro me encuentro con comentarios de autores de varios lugares del Continente. Todos cargados de tecnicismos. Escritores que aún no descubren que escriben para la gente y no para que sus maestros les coloquen una estrellita en la frente. Que injusto analizar a partir de una academia latinoamericana arcaica en sus pretensiones vanguardistas a un autor mágico en sí, producto de su imaginación desbordada y su alma de niño arropada con una poderosa carga intelectual y una gran cultura en mitologías mezclada por el gusto de un niño que ama a los seres mágicos y poderosos.

La obra de Medardo me remonta a mi infancia, cuando niño escuchaba las historias mágicas que, con todo misterio, contaban mis primas después de cenar. Ellas relataban cuentos de gente aparecida, muertos que reviven, hombres ambiciosos atrapados en montañas que se abren en determinado día y tal hora del año, y que, si no sales o no posees un alma pura, como castigo permaneces atrapado toda la eternidad, borrachos atrapados en un panteón, muchachas congeladas. 

Que tal una historia del llamado bajo mundo de la ciudad, encarnado por seres mágicos de infinidad de mitologías del mundo, mezclados y conviviendo de manera cotidiana, partiendo de que la magia pueda ser cotidiana. Suena aventurado, así es Medardo, y así es Hadas en Chapultepec. Un libro donde la imaginación es capaz de congregarse con la gran oscuridad de una ciudad ya oscura en sí. Aquí lo interesante es, ¿cuál es el resultado? Un viaje hacia el mundo interior. Yo lo leí olvidándome de la anécdota. Era lo de menos, en una segunda lectura podía entenderlas, en caso de que así se requiriera, pero quería sumergirme, así como quien escucha música con los ojos cerrados. Los que leemos sabemos que podemos leer “con los ojos cerrados”, es decir, raptados por lo leído, siendo parte de un ritual donde alguien cuenta una historia y otro la imagina a partir de rituales personales. Gracias Medardo por ser un contador de historias en un mundo que ya olvidó su historia.



Miguel Ángel de Bernardi

martes, 28 de abril de 2015

Todos los autores, crean para una persona que está en su imaginación.



Los autores de todos los tiempos, han creado su obra pensando en una persona imaginaria que sólo habita en su inconsciente, en ese lugar donde el artista de manera temeraria y sin saber exactamente como ocurre, toma pulsiones y vacíos para crear nuevos mudos y universos. Un monstruo acechante y una musa ansiosa. Es entonces que la creatividad se convierte en el corpus del cerebro, su lado concreto, lo objetivo y el objetivo. Una neurona protagonista que de inmediato comienza a adquirir independencia y a crear sus propias redes de acción y poder.


viernes, 13 de diciembre de 2013

Carta a Oscar Wilde.


Por: Miguel Ángel de Bernardi

Hola querido Oscar:

No me detengo en saludos, no son necesarios cuando las personas se vibran. Ayer cuando nos despedimos en el club, dejamos un tema inconcluso. Hablábamos de que muchas de tus obras existen gracias a la necedad de quienes te pedimos que escribas lo que por las noches nos cuentas entre copa y copa. La gente no lo sabe, pero gran parte de tu trabajo literario, es producto de tu apasionada conversación.

Antes que nada te diré que me halaga el haberte conocido. Recuerdo que un día perturbado por el placer que te producía hablar de… ti, me dijiste que no te conoces, que no sabes quién es Oscar Wilde. Aquí te narro un poco de lo que sé ti: Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde.

Recuerda que quien ve desde afuera la partida del ajedrez, siempre goza de la perspectiva de cada movimiento y por supuesto que cree adivinarlos todos. Lo más probable es que a mí eso me ocurra, pero no quiero dejar de decirte qué veo en ti. Espero que te resulte divertido y emocionante. En los genios como tú, la emoción supera a la idea, lo sabes y lo vives constantemente. Me lo has dicho muchas veces y yo lo veo y lo creo.

Es una aventura fantástica irrumpir en la vida de un artista como tú. Eres un hombre al que tus admiradores no le hemos permitido ser humano. Un Dios que no pudo ser Hombre. Empecemos de nada. Como primer enunciado te diré que tu nombre, Oscar, es en honor a tu padrino, el rey de Suecia y Noruega. Tu segundo nombre, Fingal pertenece a un héroe gaélico, padre Ossian y vencedor de los enemigos de Erin. O'Flahertie. Ya recuerdo, es un homenaje que tu madre rinde al primer historiador de Irlanda y Wills es un nombre céltico, ya que tú llevas sangre celta en las venas y en la imaginación.

Naciste en octubre de 1854. Es decir, tu signo es: Libra. Quizá estas lucubraciones astrológicas no te resulten culminantes, pero a pesar de ello, lo son. Confía en mí, o más bien, en los astros, que será como confiar en ti. Como es tu arriba, es tu abajo, reza el apotegma hermético y tú sabes mucho de eso.

Trataré de “traducirte” el lenguaje astral. Veamos... por el horario y fecha de tu nacimiento, tu intelecto es Escorpión, de gran profundidad intuitiva, aunque con necedad contundente y sarcasmo arrollador. Lo sé. A san Agustín y María Antonieta les ocurría lo mismo y no es casualidad. También fueron de intelecto Escorpión. Mente fascinante, aunque siempre ensimismada.

Para ti, Venus vibraba en Libra. Es decir, tu capacidad afectiva la basas en equilibrar: “para mirar en los otros, tu propia belleza”. Es por eso que sublimas a la gente que amas, para reflejarte en ella.

Marte transitando en Sagitario, Wilde. Interesante, ¿no te parece? Eso nos indica que buscas lo desconocido, aquello que es lejano a tu mentalidad, aunque no a tu percepción. En el retrato de Dorian, hablas hasta de los teponaztles mexicanos. Siempre buscas lo remoto, lo exótico. Eres un arquero que apunta al sol.

Júpiter rige tu área Capricornio. No se diga más, vives una fuerte disciplina intelectual, ayudada por la capacidad innata de expandir el conocimiento concreto. No repites lo ya sabido. Creas, mitificas y destruyes. Eres un creador incapaz de lo mediocre.

Sigamos: tu parte Saturno es gobernada por Géminis, lo que indica que tu status emocional siempre es contradictorio. Urano domina Tauro, lo que nos muestra que tu capacidad de cambio siempre la has cimentado en cuestiones terrenas, es por eso que te importa tanto vivir holgadamente en lo económico y la pobreza te destroza, aunque posees gran capacidad para apaciguar tus carencias creando un mundo afectivo maravilloso, aunque no muy satisfactorio. Mientras no posees poder económico, no te sientes libre, las limitaciones monetarias te atan, píes y manos, aunque no imaginación.

Para ti, Neptuno nada en Piscis, lo que nos habla de tu titánico sentido místico, no por eso menos soñador. Quizá de ahí te provenga el deseo de experimentar con alcohol y drogas. Nunca olvidaré las muchas noches que compartimos las locuras del whisky y las alucinaciones del ajenjo.

Continuemos. Wilde, Wilde, me doy cuenta que Plutón habita en Tauro. Esto nos indica que eres un hombre que ama la riqueza y cuando te es posible utilizarla para adquirir poder, lo haces. No es muy cristiano, pero tus ironías y sarcasmos le encantan hasta a Cristo.

Tu luna está en Leo, es por eso que los ciclos del satélite espejo te afectan tanto, tal y como le ocurría a Shakespeare. No hablo sólo en cuestiones emocionales, sino en asuntos del ego. De acuerdo a la intensidad de la luna es la intensidad de reconocimiento de tu ego.

Dejemos a un lado a los astros. Me enternece hablar contigo. Saberte tan cerca y tan distante. Ahora, te comentaré de algunos aspectos de tu vida. Hagamos uso de la psicología, que aunque no aclara ningún mito, sí es capaz de crearlos.

Fuiste el segundo hijo de Sir William Wilde, un célebre médico ortocirujano, arqueólogo, escritor; recuerda que escribió un libro capital en la ciencia médica: Cirugía del oído. Él era muy bajo de estatura y rostro simiesco. Que lejano a ti. Además fue desaliñado, promiscuo y engendró hijos fuera del matrimonio, lo que en tu época resultaba terrible.

Cuando tú cumplías diez años, él fue llevado a juicio. En aquel entonces dijiste que te encantaría pasar por lo mismo, pues daba notoriedad. También llegó a los tribunales, sólo que él, acusado de haber violado a pacientes después de anestesiarlas con cloroformo. ¿Lo recuerdas? Yo sé que sí. Los recuerdos de infancia siempre fueron definitivos en tu obra.

Esto no te va a gustar, pero tengo que decirte que repetiste la trayectoria de tu papá. Sin duda aquel enjuiciamiento a que fue sometido, influyó tu mente. Analízalo. Sé que eres lo suficientemente agudo para llegar a conclusiones profundas e interesantes. Sé que ver a tu padre enjuiciado, te escandalizó, pero más tarde demostrarías que para ti, el escándalo es una forma de notoriedad.

Tú siempre quisiste ser inmortal, eterno, así como Dorian. Tu mente intuyó el camino. Prefiero saber que cuando moriste en la ruina, más que sufrir, lograste intuir tu grandeza. Continuando con la psicología, te diré que cuando tu adorada hermana Isola Wilde, muere a los diez años, quizá recibiste el más duro golpe que te haya dado el destino. Esto aunado al desprestigio de tu padre, acelera la caída de tu familia. Un tiempo después, dos de tus hermanastras mueren en un baile, cuando a una de ellas se le incendia el miriñaque y la otra, tratando de auxiliarla, también se incendia. Muerte bufa, no por eso menos trágica. Quizá ahí fue que tu sensible mente relacionó baile, fiesta y desgracia. Así lograste tu adorada combinación de sarcasmo, donde la desgracia es risa y la risa inteligencia.

En ese momento tu padre se aisló. Sus pocos amigos le dejaron de importar, fue consumido por la depresión y acrecentó su necesidad de beber. No se sabe si murió de alcoholismo o simplemente porque no deseaba vivir. ¿Encuentras paralelismos o analogías con tu muerte?

Después de la muerte de tu padre, tu madre se proclamó feliz, aunque sin un centavo en la bolsa. Quizá de ahí tu idea literaria de que la pobreza purifica. Vayamos con tu madre. Jane Francesca Elgee. ¿Será que en momentos tomaste a tu madre en calidad de musa? No es raro, ocurre a menudo.

Viviste los arranques de tu madre cuando mostraba su extrema ambición, arrogancia, vanidad, todo aderezado por su dramática teatralidad. Sin duda fue una mujer excepcional. Alta, distante, inteligente, como tú. Representaba la asexualidad. Fue fría y resentida con el sexo masculino. Eso la llevó a casarse con un salvaje como tu padre. ¿Qué diablos hacía una mujer de esas características casada con un tipo como tu padre? Porque te aclaro que no casó obligada. La respuesta es sencilla, Speranza casó por status. Después, para ella el status resultó sinónimo de bienestar. ¿Acaso no te ocurría lo mismo? ¿Por qué te inclinas: astros o psicología?

“Los hijos heredan la estupidez de los padres”. ¿Recuerdas la frase? Regresando a ti, me enteré de que fuiste hijo no deseado, ya que Speranza, tu madre, quería una niña. Por ello te convirtió en la nena del hogar. Hasta los diez años fuiste vestido y tratado como niña. ¿Realmente fuiste homosexual o es que te obligaron a manifestar tu parte femenina en pro de la patología de la madre? Ya sé que después manifestaste una abierta tendencia homosexual, pues sentías que ahí encontrabas afecto, ya que en tu infancia, siendo femenino lograbas la aprobación de mamá.

Wilde, tu vida estuvo plena de idealización. Primero te hablé del juicio de tu padre, ahora de la idealización de la niña que te obligaron a ser. Cuando estuviste en prisión, escribiste de tu madre: “... ella es muy buena y muy indulgente... murió mientras yo estaba aquí, esto ha dejado un gran vacío en mi vida... siempre le tuve un profundo amor y una gran admiración. Es una mujer profundamente idealista. Yo no he conocido a nadie que tuviese una fe comparable a la de mi madre. Fue una de las grandes figuras del mundo”. ¿Muy buena? Vaya capacidad de idealizar. Tu madre fue un monstruo.

En De Profundis escribiste: “Una semana después me trasladaron aquí. Pasaron meses y murió mi madre. Nadie mejor que tú puede saber lo profundamente que la amé y veneré. Su muerte fue terrible para mí. Yo una vez fui dueño y señor del lenguaje, no tengo palabras para expresar mi angustia y vergüenza”.

¿Será que siempre viviste encarcelado? ¿Dónde o en qué? Me atrevo a decir que en la  brutalidad de tu padre y la locura de tu madre. ¿Qué es De Profundis? Eso, un escrito sublime y animal.

¿Hasta que punto tu energía inconsciente te llevó a la cárcel? ¿Cuál es el motor de esa materialización? En tu caso, supongo que la culpa. Culpa por no haber nacido mujer. Culpa que tratabas de enfrentar cuando te pusiste cara a cara con quienes te acusaban de sodomía.

¿No se te hace interesante que tu padre haya sido un gran médico otorrino y tú hayas muerto del oído? Pienso que nunca fuiste tú, que fuiste algo que tuviste que ser para ser aceptado. Un Dios que no pudo ser hombre. Siempre fuiste la búsqueda de lo que no es, pero tu vacío te indicaba que así alcanzarías lo sublime.

Vayamos con Willie, tu hermano dos años mayor que tú. Willie no fue rechazado por tus padres de manera tan tajante como tú. El fue el preferido de tu madre. Al igual que tu padre fue desobligado y alcohólico. No pretendió entrar al mundo Literario. Hubiera sido como retar a tus padres. Se conformó con ser periodista. Es decir, continuar con el vínculo, pero no trascenderlo, como hiciste tú. La relación con tu hermano se caracterizó por la envidia y el odio. Al igual que la relación que Wilde sostuvo con los escritores de tu época. ¿Wilde encontraba en los otros escritores a su hermano?

Un personaje interesante es tu hermana Isola. Tres años menor que tú. Murió a los diez años y al igual que a tu madre, la idealizaste. “Es un ser maravilloso, tan alegre, tan inteligente, es un rayito de sol”. Se te olvida que la tristeza y la soledad que sentías la sublimabas visitando constantemente su tumba.

La clave para entender tu estructura literaria es sencilla: trabajas los contrastes. Lo importante es que en ese enfrentamiento logras que la belleza surja. Ahí enfrentas lo sublime con lo vano. Dándole prioridad a lo vano, lo ridiculizas hasta convertirlo en paradoja. “Asesinamos a lo que más amamos”.


Oscar, tu vida, tal como tu obra, fue la idealización materializada. Con tu genio y tu tragedia lograste el dramático equilibrio entre lo grosero y lo culto, lo sutil y lo rudo, fuerza e inteligencia, materia y espíritu, fealdad y belleza, egoísmo y entrega. Gracias por eso, gracias por tus desequilibrios y por tu talento, Wilde. 

Teodoro Gonzalez de León



Por: Miguel Ángel de Bernardi

Tuve el gusto de charlar de manera relajada con este artista de lo práctico. Desde la década de los cincuentas, ha desarrollado una actividad profesional ininterrumpida. Como urbanista se adentra en el ámbito de la costumbre y sus conjuntos se integran al asombro de vivir. Como creador, su obra alcanza los niveles del asombro.

Egresado de la antigua Academia de San Carlos de la UNAM, entre sus aventuras creadoras está la de haber trabajado en el taller de Le Corbusier (1947-48). Posee una especial capacidad para establecer contacto con el humano a través de los espacios. Del urbanismo y la vivienda popular, salta a los grandes edificios públicos y privados. Entre González de León y los arquitectos tradicionales mexicanos, existen diferencias tan grandes que dan la impresión de rupturas, pero sólo es su búsqueda y creación personal. Él no sigue ninguna tendencia más allá de lo que le marca su cosmovisión.

Es autor de la Embajada de México en Brasilia. Su obra da la espalda a las maneras tradicionales de diseñar. Rompe con la prudencia, con la elegancia artificial, con la técnica de trabajar la obra como si fuera una miniatura. Es académico emérito de la Academia Nacional de Arquitectura, miembro honorario de la American Institute of Architects, miembro de número de la Academia de Artes, miembro de la Academia Internacional de Arquitectura.

Al construir el edificio del Infonavit, se muestra como un arquitecto de las horas, quizá en esta obra predomine la madurez del día, la labor y la razón gozosa que se identifica con el trabajo cotidiano.

En 1982 Obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes. En 1989 el Gran Premio Latinoamericano de la Bienal de Arquitectura en Buenos Aires.

Al diseñar el Colegio de México, González León se muestra como un arquitecto del saber. En sus espacios cohabitan con la ideas el cielo y la Tierra, hombres y mujeres, plantas y animales. En el Museo Rufino Tamayo el espacio visual es una forma de aprender y comprender, la más lúcida y la más válida.

El maestro es dos veces ganador del Gran Premio de la Academia Internacional de Arquitectura en las Bienales de Sofía, Bulgaria, en 1989 y 1994.

Al crear el Museo de Sitio de Chichén Itza, González de León descubre y puebla un mundo en el que pasado y presente luchan hasta encontrarse, se despedazan y surgen nuevamente de sus cenizas. Su proyecto para la Universidad Pedagógica Nacional, muestra el entusiasmo y abarca al lenguaje del gran edificador. Sin duda para Gonzáles de León existen espacios masculinos y femeninos, y de su conjugación nacen los edificios que resguardan la convivencia y el estudio.

En 1996 se presentó su obra en el Museo Rufino Tamayo: “Ensamblajes y Excavaciones” (1968-96). Ahí nos mostró su obra arquitectónica y pictórica. En su proyecto del Centro de Cómputo de Nafinsa aparecen los contrastes entre los materiales, que como si fueran varones y hembras, se colocan unos después de otros y su proximidad se vuelve explosiva.

Al construir la Biblioteca Estatal de Tabasco logra que el calor exasperante de Tabasco, se transforme en una lujuria que ansía saber de sus raíces. En el Museo de Sitio de Tajín, iluminado los largos y oscuros rincones de la historia prehispánica, definió al pueblo totonaco en conjunción con el actual México.

En el diseño del edificio del Fondo de Cultura Económica, marca una forma de ver los lugares donde se crea la cultura. En el Conservatorio Nacional de Música, ve los sonidos a través de sus ojos, convirtiéndolos en espacio de convivencia. La Sala Mexicana del Museo Británico de Londres, es un espacio plácido y confortable donde queda satisfecho el deseo de México y la emoción es una zona, como puede ser la noche o el día. La Embajada de México en Belice, es un modelo resplandeciente de la comunión caribe. Una alerta que nos recuerda que en la historia y la política, también pervive el amor y el erotismo. Al ver su diseño del Corporativo Arcos Bosques, encontramos una nueva postura y apuesta artística, donde el México calido y sonriente, se transforma en coloso que no teme a las embestidas del Primer Mundo. Ahí nuestro espacio se convierte en una columna que fecunda el cielo de nuestra modernidad.

En la Remodelación del Auditorio Nacional y del edificio sede de El Colegio Nacional, conjunta la funcionalidad con la audacia. Es claro que la visión del maestro no tiene paralelo en su agudeza y elevación. Su arquitectura libera la ancestral visión del encierro, tan insertada en nuestra naturaleza. Cada uno de sus proyectos es un análisis lucido de la historia de México, búsqueda y deseo de organizar una nueva identidad nacional, no diferente, sino auténtica; acorde a nuestra grandeza de país libre. Su obra es un encuentro con el cosmos urbano, un camino a partir de sensaciones y lugares de encuentro que se dan para formar esa comunión perfecta que algunos fríamente llaman, urbanismo.

Desde el 28 de octubre de 1989, Teodoro González de León es miembro de El Colegio Nacional, aunque desde hace mucho más, es miembro honorario de la memoria emotiva de los mexicanos.


Publicado en Master Magazine

Enrique Norten El nuevo lenguaje de la arquitectura internacional

Enrique Norten
El nuevo lenguaje de la arquitectura internacional
Por: Miguel Ángel de Bernardi

El mexicano Enrique Norten ganó el concurso mundial de proyectos para la construcción de la biblioteca pública de las Artes Visuales y Escénicas de Brooklyn, en Nueva York. Michael Bloomberg, alcalde de esa ciudad, dio a conocer el veredicto, donde un jurado con personajes del nivel de Terrence Riley, curador de arquitectura del Museo de Arte Moderno de Nueva York, considera que el proyecto del mexicano y TEN, su compañía de arquitectos, supera al de cinco de los más reconocidos artistas de la arquitectura mundial. Entre ellos el norteamericano Frank O. Gehry, creador del Museo Guggenheim de Bilbao y el francés Jean Nouvel, diseñador de la ópera de Lyon.

La construcción de la biblioteca de Brooklyn tendrá un presupuesto de unos 75 millones de dólares realizándose sobre una superficie triangular de 7000 metros cuadrados. Norten pensó en el vidrio como material esencial de una nave transparente que “surcará” entre el ajetreo de los neoyorkinos.

En el edificio, en el plano ya resulta impresionante, cuando esté realizado el proyecto, será una de las puntas de la vanguardia arquitectónica mundial. Se espera que la Biblioteca Pública de las Artes Visuales y Escénicas, sea un espacio cultural de gran relevancia, no sólo en Nueva York, sino de los Estados Unidos. Así lo demuestra la convocatoria y la agitación que provocó el concurso de selección de proyectos.

Norten es un arquitecto joven nacido en 1954 en la ciudad de México. Graduado en la Universidad Iberoamericana y de la Cornell. En 1998 fue premiado por la Fundación Mies van der Rohe de Barcelona. En la Universidad de Pennsylvania imparte la cátedra Miller. Ahora se desempeña como académico en Harvard y Michigan.
La obra minimalista de Enrique Norten, es la de un moderno caballero cruzado, que en el “desierto” urbano surge del cristal, el acero, el concreto, la grandeza y ese afán de ir más allá de lo tradicional, no con el empeño de tocar el cielo, sino de rescatar los lugares de cultura y vitalidad de las urbes, incitando a la gente a ser parte de ese remanso de paz y placer que otorga la cultura. Su obra se levanta sobria y a la vez monumental, usando materiales contemporáneos que conjugan funcionalidad, fuerza, belleza, contacto y propician la acción e interacción de la comunidad.
Es considerado un maestro de la luz y el espacio. En México es autor del Centro Nacional de las Artes, en Estados Unidos del estacionamiento de la Universidad de Princeton. Actualmente realiza proyectos de renovación urbana en Baltimore, Maryland y los muelles de Harlem. También es de los arquitectos seleccionados para presentar un proyecto de restablecimiento en el “Espacio 0”, lugar que dejó la catástrofe de las Torres Gemelas de Nueva York.
Su punto creativo es la búsqueda, la investigación de los materiales, la luz y la línea recta. Su pasión es crear espacios que permitan a la gente interactuar con la esencia de los lugares y estrecharse con su cultura: que la gente se armonice con los espacios arquitectónicos sin dejar de ser ella misma.
Norten ha dejado atrás la tendencia de rasgos “mexicanos” minimalistas de texturas coloridas que puso de moda Barragán. Su material preferido es el concreto, el vidrio y el acero de alta resistencia. Considera que gracias al vidrio, los lugares culturales, mantienen un estrecho contacto con la comunidad. Están vivos y presentes. Comenta que la arquitectura mundial está dividida en circuitos: el estadounidense, el europeo y el japonés. De un tiempo acá, la arquitectura mexicana se ha inscrito de manera relevante en esos circuitos. Los arquitectos mexicanos entienden como pocos la modernidad. Así lo demuestran las obras de Pedro Ramírez Vázquez, constructor del museo olímpico de Lausana, en Suiza, de Teodoro Gonzáles de León, con su Embajada de México en Berlín y Ricardo Legorreta con su sobria biblioteca de San Antonio Texas.


Enrique Norten es un orgullo para todos los mexicanos y una muestra de que estamos más cercanos de la modernidad de lo que pensamos. El mejor homenaje que podemos hacerle al Maestro, es dejando atrás nuestras ideas arcaicas y retomando la idea universal que siempre ha llevado el mexicano en la sangre.

Publicado en Master Magazine

Michel Maffesoli La Aceptación Lúcida de lo Efímero


Por Miguel Ángel de Bernardi

El Hombre que acepta con lucidez lo efímero, está exento de lo trágico.

Está concluido el periodo histórico donde las preguntas del presente hallan respuesta en el futuro. Con esta atrevida hipótesis, Michel Maffesoli, modifica los valores primordiales que en su momento nos obsequiaron los pregoneros de la modernidad: un tanto por filosofía, otro más por maniobra comercial. Es triste, pero la filosofía del capitalismo está más cercana a la publicidad y la consecuente manipulación que a la búsqueda de la verdad. El amor a la sabiduría, ahora es apego a los bienes materiales y por ende, manipulación de la masa para que esta produzca lo que la “moda” económica ordene.

Unos apuestan a la tradición, otros al futuro. El mundo capitalista le apostó al futuro y ahora este, resulta incierto y hasta aterrador. Es una lástima que tengan que ocurrir sucesos tan sombríos como los perpetrados por los terroristas “sin rostro”, para que nos demos cuenta que el futuro ya se fue, que para muchos sólo fue un sueño y para otros paliativo en contra de su neurosis crónica.

Maffesoli nos muestra que lo trágico retorna a las sociedades posmodernas. Esta es una de las cimientes de su último libro, “El Instante Eterno” Según el autor, resulta inoperante otro tiempo que no sea el instante presente, el efímero. De nuestra lucidez para captarlo y contemplarlo, dependerá la eternidad.

Que atrevido y refrescante resulta Maffesoli al materializar una premisa romántica y hasta chamana, aunque por todos es sabido que el atrevimiento y desapego son necesarios en toda premisa filosófica que pretenda interpretar y aceptar el efímero hoy. 

Las sociedades privilegian el tiempo. Las tradicionales el pasado, la modernidad; al igual que otras épocas progresistas: el futuro. La decadencia romana y el Renacimiento acentuaron el punto presente, quizá como antitóxico para contrarrestar la decadencia.

Tiempo es acción. El enfrentar el presente, es un acto guerrero, que en instantes alcanza lo místico. El presente nos desenmascara, nos introduce a ese ámbito no mágico, aunque sí trasgresor. En ese presente muchas veces la cobardía se apodera de nosotros y nos callamos aquello que nos da miedo. Aunque resulte temerario, este punto de acción es necesario para alcanzar la luz que nos muestre quiénes somos. 

Es un hecho que la civilización actual no será capaz trascender su momento histórico, sólo por ser la Era de la digitalización. El individuo debe ir más allá de lo que la tecnología le ofrece como forma de vida, pues aunque a veces lo crea, la tecnología no puede ser un substituto del cerebro y mucho menos del pensar.

El presente es el espacio donde se aprende a ver y vivir lo trágico. Así podremos entender la práctica social, en particular la de los jóvenes, que en apariencia resultan desprovistas de sentido. Si se escuchara a Maffesoli, sin duda los métodos de enseñanza y aprendizaje tomarían otras condiciones, mucho más auténticas, aunque sin duda reaccionarias, pero ¿no es hora de aceptar aquello a lo que le tememos, sólo por ser diferente? ¿No ha llegado la hora de escuchar a los reaccionarios?

¿Acaso es inevitable lo trágico? Maffesoli, lo rechaza. Nos muestra que lo trágico es el destino comunal, no el del individuo. El Hombre que acepta con lucidez lo efímero, está exento de lo trágico, le resulta una asignatura superada. Del instante vivido sólo retenemos lo anecdótico y superficial, no la esencia. Es obvio que si se vive el instante como un lapso lineal, el hombre es breve, pero cuando el instante efímero es fugaz, se inserta en la cuarta dimensión, en esa donde el tiempo no existe más allá de un elemento anecdótico, más no esencial. Seria una aventura pensarlo, pero tiempo es instinto.

La vida no es otra cosa que una concatenación de momentos inmóviles. De instantes eternos de los cuales hay que extraer máximo goce. Esto resulta a partir del vislumbre del momento efímero. Desdichadamente nuestra cultura es conservadora y la contracultura aspira a ser institucional. Estamos educados a preservar. Incluso los Hombres más reacios en aceptar lo establecido, han terminado instaurando sus ideas y costumbres, sin importarles que estas resulten obsoletas o dañinas a su entorno. Esto lo vemos en Arte, Ciencia, Sociedad y Política. Es decir, en cualquier sitio donde esté involucrado el humano y sus muchos miedos.

Lo cotidiano es el verdadero principio de realidad, más bien, de surrealidad. Maffesoli ha llegado a la conclusión de que el momento efímero es tan intenso que se capta como un acto surrealista y de nosotros depende desentrañar el símbolo y a partir de él, desatar nuestras ligas inconscientes.

El renacimiento comunitario se basa en la vida tribal, vida banal; sin lugar a dudas. El Hombre que no sepa crear su propia existencia, tendrá que aceptar las premisas de la masa, para que esta lo premie aceptándolo y otorgándole algún símbolo de estatus que en un dos por tres, resultará obsoleto. En esa torpe fantasía encontrará su triunfo, ahí, en esa zona de estupidez donde sobrevivir significa, aspirar a lo que todos aspiran, ser lo que lo demás quieren que se sea. 

La realización individual o social es una conquista. Se inscribe en un proyecto mesurable, instantáneo, predecible racionalmente, aunque recordemos que para el Zen, el arquero está seguro de dar en el blanco concentrándose en sí mismo. En ese ámbito de pensamiento, no es la ex-tensión lo que importa, sino la in-tensión. Esta intención hará que con el tiempo los canales de la mente se sincronicen con el acierto, es decir, con la integración al cosmos. La vida es una tensión dinámica.

El Hombre moderno durante toda su vida se prepara para sobrevivir el porvenir.  Programa su sociedad, economía, placer y hasta felicidad. Sin duda, esta reacción es producto del Capitalismo imperante, que hasta antes de los acontecimientos ejecutados por los terroristas el 11 de septiembre, resultaba la única perspectiva para ver el mundo y vivir en paz.

Es difícil pensar que el individuo común, que vive a expensas de lo que ofrece la masa, pueda entender, y mucho menos aceptar que para ser, antes debe conquistarse, no enquistarse y pensar que el éxito depende del “triunfo” en las obligaciones laborales. La masa de hoy exclusiva y excluyentemente, cataloga al triunfo por sus beneficios materiales y de estatus. Necesita caer en crisis para tomar en cuenta otros valores. Crisis posmoderna significa no tener acceso al sueño capitalista y verse obligado a valorar al malogrado amor, la fallida familia, la nunca anhelada libertad, la precaria salud y hasta la inexistente felicidad.

Maffesoli plantea una conjunción entre comunidad y destino. Podemos hablar de “comunidad de destino”. Esto nos lleva pensar que el Hombre libre está fuera de las leyes del destino. Esto de ninguna manera quiere decir que su vida sea libre de obstáculos, sino que entiende la existencia como constante enfrentamiento.

Maffesoli nos conmina vivir diariamente nuestra muerte en lucidez fortificante. Considera que integrar la muerte a la cotidianeidad es el mejor medio para protegerse de ella o, al menos, una manera homeopática de sacarle provecho. Leer a este preclaro chamán de la filosofía, sin duda será un oasis para todos aquellos que gustan de la tan olvidada misión de pensar.

“El instante eterno”
El retorno de lo trágico a las sociedades posmodernas.
Michel Maffesoli

Espacios del saber 19, Paidós, 2001. 

Publicado en Excelsior