viernes, 13 de diciembre de 2013

Enrique Norten El nuevo lenguaje de la arquitectura internacional

Enrique Norten
El nuevo lenguaje de la arquitectura internacional
Por: Miguel Ángel de Bernardi

El mexicano Enrique Norten ganó el concurso mundial de proyectos para la construcción de la biblioteca pública de las Artes Visuales y Escénicas de Brooklyn, en Nueva York. Michael Bloomberg, alcalde de esa ciudad, dio a conocer el veredicto, donde un jurado con personajes del nivel de Terrence Riley, curador de arquitectura del Museo de Arte Moderno de Nueva York, considera que el proyecto del mexicano y TEN, su compañía de arquitectos, supera al de cinco de los más reconocidos artistas de la arquitectura mundial. Entre ellos el norteamericano Frank O. Gehry, creador del Museo Guggenheim de Bilbao y el francés Jean Nouvel, diseñador de la ópera de Lyon.

La construcción de la biblioteca de Brooklyn tendrá un presupuesto de unos 75 millones de dólares realizándose sobre una superficie triangular de 7000 metros cuadrados. Norten pensó en el vidrio como material esencial de una nave transparente que “surcará” entre el ajetreo de los neoyorkinos.

En el edificio, en el plano ya resulta impresionante, cuando esté realizado el proyecto, será una de las puntas de la vanguardia arquitectónica mundial. Se espera que la Biblioteca Pública de las Artes Visuales y Escénicas, sea un espacio cultural de gran relevancia, no sólo en Nueva York, sino de los Estados Unidos. Así lo demuestra la convocatoria y la agitación que provocó el concurso de selección de proyectos.

Norten es un arquitecto joven nacido en 1954 en la ciudad de México. Graduado en la Universidad Iberoamericana y de la Cornell. En 1998 fue premiado por la Fundación Mies van der Rohe de Barcelona. En la Universidad de Pennsylvania imparte la cátedra Miller. Ahora se desempeña como académico en Harvard y Michigan.
La obra minimalista de Enrique Norten, es la de un moderno caballero cruzado, que en el “desierto” urbano surge del cristal, el acero, el concreto, la grandeza y ese afán de ir más allá de lo tradicional, no con el empeño de tocar el cielo, sino de rescatar los lugares de cultura y vitalidad de las urbes, incitando a la gente a ser parte de ese remanso de paz y placer que otorga la cultura. Su obra se levanta sobria y a la vez monumental, usando materiales contemporáneos que conjugan funcionalidad, fuerza, belleza, contacto y propician la acción e interacción de la comunidad.
Es considerado un maestro de la luz y el espacio. En México es autor del Centro Nacional de las Artes, en Estados Unidos del estacionamiento de la Universidad de Princeton. Actualmente realiza proyectos de renovación urbana en Baltimore, Maryland y los muelles de Harlem. También es de los arquitectos seleccionados para presentar un proyecto de restablecimiento en el “Espacio 0”, lugar que dejó la catástrofe de las Torres Gemelas de Nueva York.
Su punto creativo es la búsqueda, la investigación de los materiales, la luz y la línea recta. Su pasión es crear espacios que permitan a la gente interactuar con la esencia de los lugares y estrecharse con su cultura: que la gente se armonice con los espacios arquitectónicos sin dejar de ser ella misma.
Norten ha dejado atrás la tendencia de rasgos “mexicanos” minimalistas de texturas coloridas que puso de moda Barragán. Su material preferido es el concreto, el vidrio y el acero de alta resistencia. Considera que gracias al vidrio, los lugares culturales, mantienen un estrecho contacto con la comunidad. Están vivos y presentes. Comenta que la arquitectura mundial está dividida en circuitos: el estadounidense, el europeo y el japonés. De un tiempo acá, la arquitectura mexicana se ha inscrito de manera relevante en esos circuitos. Los arquitectos mexicanos entienden como pocos la modernidad. Así lo demuestran las obras de Pedro Ramírez Vázquez, constructor del museo olímpico de Lausana, en Suiza, de Teodoro Gonzáles de León, con su Embajada de México en Berlín y Ricardo Legorreta con su sobria biblioteca de San Antonio Texas.


Enrique Norten es un orgullo para todos los mexicanos y una muestra de que estamos más cercanos de la modernidad de lo que pensamos. El mejor homenaje que podemos hacerle al Maestro, es dejando atrás nuestras ideas arcaicas y retomando la idea universal que siempre ha llevado el mexicano en la sangre.

Publicado en Master Magazine

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