martes, 28 de abril de 2015

Todos los autores, crean para una persona que está en su imaginación.



Los autores de todos los tiempos, han creado su obra pensando en una persona imaginaria que sólo habita en su inconsciente, en ese lugar donde el artista de manera temeraria y sin saber exactamente como ocurre, toma pulsiones y vacíos para crear nuevos mudos y universos. Un monstruo acechante y una musa ansiosa. Es entonces que la creatividad se convierte en el corpus del cerebro, su lado concreto, lo objetivo y el objetivo. Una neurona protagonista que de inmediato comienza a adquirir independencia y a crear sus propias redes de acción y poder.


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