Los autores de todos los
tiempos, han creado su obra pensando en una persona imaginaria que sólo habita
en su inconsciente, en ese lugar donde el artista de manera temeraria y sin
saber exactamente como ocurre, toma pulsiones y vacíos para crear nuevos
mudos y universos. Un monstruo acechante y una musa ansiosa. Es entonces que la
creatividad se convierte en el corpus del cerebro, su lado concreto, lo
objetivo y el objetivo. Una neurona protagonista que de inmediato comienza a
adquirir independencia y a crear sus propias redes de acción y poder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario