viernes, 13 de diciembre de 2013

Los Arquetipos de Jung y las Artes Plásticas




La cultura y la religión de los pueblos de la Tierra se encuentran repletas de representaciones de universos psíquicos cargados con increíbles matices y tonalidades, originados en los estados no ordinarios de conciencia.

Tanto Oriente como Occidente han tendido a incorporar en su arte los símbolos y figuras vistos por los chamanes y los místicos durante sus estados contemplativos. El psicólogo suizo Carl Gustav Jung descubrió hasta qué punto los mismos modelos (arquetipos) se repetían una y otra vez en lugares tan distantes como Europa, India, África y Norteamérica, lo que dio a su concepto de Inconsciente Colectivo un carácter universal hasta entonces no imaginado. Un clásico ejemplo es el mándala, el círculo guardián y protector que se ha utilizado desde tiempos inmemoriales (los egipcios representaron con él a Horus), y que Jung halló en las pinturas de sus pacientes que pasaban por experiencias confusas y oscuras.

La sincronicidad, tan nombrada como incomprendida, más que una explicación es una descripción objetiva del desarrollo de los fenómenos. En la naturaleza se daban coincidencias significativas mucho más allá de lo que la teoría de las probabilidades dictaba. En la mente de una persona podía aparecer un pensamiento coincidente con el de otra persona, o se podía producir un hecho físico vinculado con lo que alguien pensaba en ese momento, sin existir una relación entre causa y efecto. Sin embargo la coherencia en su desarrollo hacía ver entre los acontecimientos una relación sólo debida a su significado. No existía transmisión o influencia, únicamente coincidencias reveladoras de un orden natural que escapaba al conocido.
Jung especuló con la posibilidad de que la sincronicidad se debiera a una manifestación de lo psicoideo, la capa profunda del inconsciente, capaz de influir y modificar la realidad. Y es que cuando se ahonda en los conceptos de Jung, el inconsciente parece ser una vía de estructuración en lugar de un gran conjunto de datos archivados.

Al hablar de un orden natural que escapa a nuestros conocimientos retornamos a la hipótesis animista original, y es en este punto donde la teoría del colapso da sus primeros pasos. 

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