viernes, 13 de diciembre de 2013

Arte y Resentimiento



Por: Miguel Ángel de Bernardi

Sin duda la metáfora del Juicio Final, nace en el momento en que el Hombre se inunda de recuerdos. Una imagen, un nombre y hasta el nombre de un café, detonan la explosión de recuerdos. ¿Acaso el Arte no es el recuerdo y búsqueda de momentos añorados? A veces en pasado, aquí en le presente o en el más allá del tiempo.

Por arte de la nostalgia se comienza a ver la retrospectiva de la existencia. No existe el juicio, sólo la revaloración o el deshecho de aquellos momentos. Entiendo que sólo hemos vivido fechas, libros, lugares, personas, y todo lo que en verdad queda, es la emoción por lo existido y lo ausente, aunque largamente deseado.

¿Cuál es la chispa detonante que enciende la memoria? La misma de siempre: El recuerdo de aquel gran amor ausente, tal vez el perdido, ese que se fue sin explicación, aquel que se equivocó, el nunca encontrado y ese que a pesar de nuestra voluntad... perdura, aunque sea en presencia y costumbre.

En el hoy es natural encontrar jóvenes que desconocen el poder del amor y su pasión. Se dedican al arte por supervivencia emocional y no por vocación. El vacío existencial los abruma y les impide ver más allá de la neurosis. En el Arte encuentran una razón para ser y sentir. Ya es tiempo de que se den cuenta que usando su sensibilidad e inteligencia pueden cambiar este panorama de quejas y activar el instinto de trascendencia. El de ellos y el del público. Cuando esto ocurra, el conocimiento se transformará en una necesidad básica, no sólo en una herramienta para la queja y la supervivencia. El arte será otra vez la energía vital de los pueblos y el máximo recurso de la sensibilidad e inteligencia, es decir, de la felicidad.


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